Bebé durmiendo plácidamente

El reino de Biendespiertos

Esta historia surgió de mis recuerdos de niña. De pequeña no entendía por qué había que dormir si era una pérdida de tiempo. En cambio, ahora es lo que más me gusta. ¡Hay que ver cómo cambian las cosas!

Los niños y niñas del país de Biendespiertos estaban muy contentos porque, tal y como anunciaba su nombre y dictaba su reina, no tenían la obligación de dormir y podían estar las veinticuatro horas del día jugando. Todo les iba genial hasta que un día comenzaron a suceder hechos muy extraños. Sus habitantes empezaron a comportarse de un modo jamás visto. Mientras jugaban, algunos niños caían adormilados y otros no podían dejar de llorar y gritar. La misma reina de Biendespiertos tampoco pudo librarse de ese malestar repentino, se sentía rara y nada de lo que hacía le salía bien.

De inmediato desde la corte llamaron a expertos de todo el mundo para que intentaran averiguar qué estaba ocurriendo en su reino. Biendespiertos era un auténtico caos, se oían gritos y llantos por doquier, las calles estaban repletas de juguetes abandonados y niños dormidos. Nadie entendía los motivos de aquel desbarajuste.

Un día cuando ya estaba oscureciendo llegó, montada en una bici, una joven que dijo ser la Doctora Dulces sueños. Esta lo primero que hizo fue reunir a todos los ciudadanos y ciudadanas del pueblo, les pidió que se sentaran a su alrededor y que se mantuvieran en silencio. Los niños y niñas de Biendespiertos estaban expectantes. De repente, sacó de su mochila un grueso libro y con una dulce voz empezó a narrarles los diferentes cuentos que en aquel mágico libro iban apareciendo. Poco a poco los habitantes de Biendespiertos empezaron a caer dormidos y, por fin, pudieron descansar durante toda la noche.

Antes de marchar, la Doctora Dulces Sueños arropó a la reina que plácidamente reposaba ya en su cama y le prescribió una receta en la que ponía: Es obligatorio que todos y cada uno de los niños y niñas de su país duerman y descansen como mínimo ocho horas diarias para que su cerebro y su cuerpo cojan fuerzas y puedan continuar divirtiéndose jugando y dejen, así, de sufrir extraños episodios de somnolencia y locura.

Nada más despertarse, después de 10 horas, pues estaba muy cansada, la reina puso en práctica lo dictaminado por la doctora y con el consentimiento de toda su gente decidieron cambiarle el nombre a su reino para pasar a denominarlo igual que aquella que les había salvado la vida. Desde entonces Biendespiertos se llama Dulces Sueños y dicen que se duerme de maravilla.

FIN

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2 comentarios en “El reino de Biendespiertos”

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