Guía para madres y padres

Guía para madres y padres

Resumo muy brevemente los puntos que más me han removido por dentro de la "Guía para madres y padres imperfectos que entienden que sus hijos también lo son" de Tania García

Nunca he sido una gran aficionada a los libros de autoayuda porque siempre he pensado que este tipo de manuales pecan de obviedades, de las cuales siempre me he creído muy consciente. Sin embargo, debo admitir que a mí, siempre tan lógica y práctica, me han pasado desapercibidas dichas evidencias y que gracias a esta publicación he vuelto a tenerlas presente.

Mi reticencia general a este tipo de guías se desvaneció por una imperante necesidad de mejora personal. Casualmente y gracias a los artificios publicitarios me topé con esta en concreto y, aunque sabía poco sobre la autora, Tania García, decidí darle una oportunidad.

Con este texto no pretendo hacer una reseña, no busco resumirte el libro porque creo que si quieres saber de que habla lo mejor es que lo compres, se lo pidas a quien lo tenga o lo cojas de la biblioteca. Yo lo que intentaré es describir los elementos que me han agradado y los que no y también las reflexiones y las emociones que ha provocado en mí.

Guía para madres y padres imperfectos que entienden que sus hijos también lo son

Al igual que la autora también quiero dedicarle este texto a mi hijo porque gracias a él me estoy convirtiendo en una mejor persona. Gràcies rei!

Estructura

Tania García estructura su publicación como si de un árbol se tratase y ello ayuda a visualizar el proceso que estamos a punto de vivir. En mi caso el apartado de raíces es el que más revelador me ha resultado porque me ha servido para comprender los motivos de mi comportamiento y también me ha ayudado a darme cuenta que estaba repitiendo errores del pasado. Asimismo, el capítulo más útil ha sido el de las hojas, aunque también los otros: tronco, ramas y copa me han sido de gran ayuda.

Imagen de un precioso árbol

El respeto

Imagínate que ves por la calle a una persona gritándole a otra, estirándole de la mano, sacudiéndola por el brazo o, incluso, dándole un cachete. Seguro que pensarías que es una agresión y que no está bien. Yo al menos sí que lo pensaría. En cambio, dicha situación la he observado repetidas veces, pero en lugar de dos personas adultas, solo había una.

En más de una ocasión he visto, una madre o un padre gritando, arrastrando, o, incluso, insultando a su pequeñín. Y tristemente, en más de una ocasión, me he visto a mí misma gritando a mi hijo u obligándole a andar cuando no quería (insultarle nunca). Pero… ¿por qué? ¿Por qué a nuestros hijos o hijas les podemos gritar y perderles el respeto? ¡Me ponen de los nervios! Esa sería mi respuesta. Ahora, en cambio, gracias a este libro me he dado cuenta de cuan equivocada estaba y la poca consideración que le estaba mostrando a mi retoño, al ser que más quiero. Ahora entiendo que eso no está nada bien y que es dañino para su autoestima y para nuestra relación.

La paciencia

No es la primera vez que hablo de mi falta de paciencia y temperamento explosivo. Con los años y gracias a mi hijo, he ido progresando, aunque no tan adecuadamente como cabria esperar. Creo que, aunque este es un problema bastante común y son muchas las madres y padres que buscan remedio, estas guías, normalmente, abusan de la recomendación superficial y no van más allá. Hablan excesivamente de cómo de importante es la calma y no dejarse llevar por los nervios. Sin embargo, predican poco sobre cómo conseguirlo.

Sinceramente, yo ya sé que no debo dejar que el mal humor, la impaciencia y la turbación se apoderen de mi. Lo sé de sobras, lo que no sé es cómo evitarlo. Por ese motivo, y aunque creo que esta publicación también cae a veces en el consejo fácil y en la falta de ejemplos prácticos o ejercicios, hay un utensilio al que Tania García hace referencia que me ha sido de gran utilidad para canalizar, o más bien filtrar mi energía negativa. Y es que la autora evoca la imagen de un colador a través del cual purificar nuestros “pensamientos y emociones efusivas”.

Otras ideas

Aquí te dejo otras ideas (son ideas no texto literal) que me han sido de ayuda y que con la formación para familias que realicé el mes de abril se acabaron de consolidar en mi cabeza:

⇒ No debemos ignorar a nuestros hijos, no hay peor desprecio que el no hacer aprecio

⇒ Eres su guía, no su juez

⇒ Debes estar preparado o preparada para las explosiones emocionales de tu hijo, es legítimo que esté triste o se enfade, tu obligación es acompañarlo sin perder  los nervios ni mostrar malestar por la situación

⇒ Hay que saber diferenciar los límites elementales de los límites complementarios, más banales o menos importantes

⇒ El no se debe decir con amabilidad, decirlo de manera adecuada ayuda a nuestros hijos a ser coherentes

⇒ Si educas en la coherencia y en el sentido común, tus valores y creencias no han de tambalearse por las opiniones de terceros

⇒ No permitas que nadie tome decisiones por ti; en la educación de tus hijos, decides tú

Espero que os haya resultado interesante y si os ha gustado suscribiros a mi blog y/o compartid. Si además queréis más información sobre Tania García y su Guía para madres y padres imperfectos que entienden que sus hijos también lo son haced clic en la imagen de arriba. Gracias

10 comentarios en “Guía para madres y padres”

  1. Gracias Rosa, me ha encantado el artículo , me quedo con las ganas de saber como aplicar la técnica del colador .
    Un abrazo .

    • Pídetelo para tu cumple, además si mandas una foto tuya con el libro te regalan un curso online… en la foto final del artículo he puesto el enlace a la página de la autora. kisses

  2. Me ha encantado tu artículo. Siempre me haces reflexionar sobre como soy como persona y como madre.
    Muchas gracias.

  3. Muy interesante, Roseta! Felicitats per la iniciativa i esperem que tot sumi per acompanyar emocionalment els nostres amoretes.

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