Formación para familias

Formación para familias

En esta entrada os explico, mamis y papis, lo que tratamos y lo que aprendí en este taller centrado en las características emocionales propias de la primera infancia

El otro día fui a un taller de Formación para familias sobre las transiciones en la 1ª infancia, de 0 a 6 años, en la Escola Pepa Colomer de El Prat de Llobregat. El curso fue impartido por la terapeuta gestalt Pura Serena y organizado por la Dirección y la AMPA de dicho centro educativo.

Supongo que, debido a las horas de realización del taller, de 15 a 18h, el éxito de convocatoria no fue excesivo, pero sí suficiente, ya que en total participamos una decena de personas, ocho mujeres y dos hombres. Por lo que, establecimos que en lugar de generalizar con el término de padres lo haríamos con el de madres, ya que éramos mayoría. Este simple detalle, me encantó porque creo que el lenguaje es importante y que, a veces, peca de sexista.

El taller

En esta actividad se buscaba trabajar la actitud de las madres a la hora de acompañar a sus hijos e hijas, siempre teniendo en cuenta las características emocionales de la etapa en la que se encuentran. Y es que tal y como dijo Pura, se nos enseña poco sobre las necesidades emocionales de nuestros retoños. De ahí el motivo de esta formación.

Autoconocimiento

Es difícil convertirnos en un apoyo para nuestros hijos, si antes no lo somos para nosotras mismas. Es imprescindible pues, conocernos como personas y como madres para poder identificar aquello que queremos cambiar. Por ello, nos pusimos en parejas y respondimos brevemente a tres preguntas, tan sencillas como complejas:

⇒ Qué valoro de mí
⇒ Mis habilidades, qué sé hacer, qué se me da bien
⇒ Qué quiero mejorar

Mientras realizábamos la ronda de respuestas a las cuestiones anteriores. Una de las compañeras nos iluminó con uno de sus lemas existenciales: Haz aquello con lo que verdaderamente te sientas tranquila. Todas asentimos ante aquella frase, pero también respondimos que, a veces, nos es complicado conseguirlo porque salta el automático y, aunque sabemos que no está bien y no nos hace sentir a gusto con nosotras mismas, no podemos pararlo.

Patrones o estilos educativos

A grandes rasgos:

Autoritario o de frustración excesiva
Progenitores que, aunque intenten disimularlo son débiles. No se permiten ser tiernos porque quieren que su retoño sea duro y esté preparado para la vida. Tienden a desaprobar todo lo que hace su hijo o hija, juzgan y resaltan aquello que no les agrada.

De este modelo se crían hijos e hijas con baja autoestima, dificultad para relacionarse con otras personas y fuertes sentimientos de tristeza y culpabilidad.

Permisivo
Se caracterizan por hacer más de amigos que de padres, son capaces de acoger, pero no de orientar y pecan de flexibles.

De este patrón familiar crecen niños y niñas con tendencia al chantaje emocional, baja tolerancia a la frustración e inseguridad.

Negligente
Suelen ser padres y madres distantes y fríos con sus vástagos. Progenitores que se implican poco en la educación de sus hijos y se comunican menos.

De este tipo de familias normalmente salen críos y crías con mucho miedo porque sienten que nadie se preocupa por ellos y no tienen un lugar en este mundo.

Democrático o asertivo
Este es modelo al que todas queremos llegar.  Se corresponde a aquellos padres y madres que saben marcar unas normas claras y firmes, pero siempre fomentando el diálogo y la negociación cuando sean necesarios.

De aquí salen niños y niñas con gran autoestima, autocontrol y autonomía. ¡Ósea una maravilla!

Esquema de los diferentes estilos educativos que existen

Juguemos…

Marina va a P3 y, ya sea en casa como en la escuela, nunca quiere recoger sus juguetes y, además, pilla súper rabietas cada vez que le pides que recoja sus cosas y también si le llevas la contraria. ¿Os suena?

¿Qué crees que diría una madre autoritaria? ¿Y una negligente? ¿Y otra permisiva? Piénsalo, nosotras lo hicimos…

Y ahora… ¿qué le diría una madre democrática o asertiva? Aquí, de inmediato, respondí yo: "Yo creo que habría que pedirle a Martina que recogiera sus juguetes y decirle que hasta que no lo haga no saldremos a la calle. Y como es seguro que se enfadará mucho, pienso que hay que mostrarle nuestra comprensión diciéndole Martina, la mamá entiende que te enfades porque tienes ganas de ir al parque, pero es importante que entiendas que no podemos dejar los juguetes en medio del comedor porque debemos intentar dejar la casa recogida y además, podemos tropezar con alguno de ellos y hacernos daño o romperlo." ¡Ahí, mi monólogo!

De inmediato, otra compañera, preguntó... "¿es necesario hablar tanto? ¿Y si le permitimos que adivine y entienda qué puede pasar si dejamos los juguetes allí en medio?" ¡Ahí le has dao!

Las etapas de la infancia

Como las edades de los hijos e hijas de las allí presentes oscilaban entre dos periodos: de los 18 meses a los 3 y de los 3 a los 6 años, nos centramos, especialmente, en ambas etapas. Por eso y porque no nos dio tiempo a más.

La primera fase se caracteriza por la búsqueda de autonomía del nene o nena y sus correspondientes dudas. En estas edades es cuando los pequeñines empiezan a trabajar el control de sus esfínteres. Es sumamente importante ser lo más flexibles posible y respetar su proceso evolutivo. En este punto empezamos a quejarnos de lo poco respetuosas que las escuelas infantiles son con la propia evolución del niño. En P3 los padres y madres nos vemos obligados a quitarle el pañal a nuestro hijo o hija, independientemente de si está preparado o no. El nene o nena no debe llevar pañal y punto. Asimismo, según comentó Pura, que no lleve pañal es lo de menos, si no está preparado pues se hace pipí y caca encima y ya está, el problema reside en cómo lo gestionan las maestras y maestros.

La etapa de los 3 a los 6 años, es la de la iniciativa y la culpa. El deseo de crear, descubrir y aprender entra en conflicto con las normas de los adultos y es cuando aparece el sentimiento de culpa, de mala conducta. También es esta fase cuando descubren el placer que proporciona su propio cuerpo. No censuremos, no juzguemos como pecado mortal tocarse el pene o la vulva. Hemos de dejarles experimentar y explicarles que esas cosas se hacen en casa. Debemos de ser conscientes que ellos no entienden la sexualidad como lo hacemos los adultos.

Aquí artículos y un libro relacionados con este último tema:

El tabú de la masturbación infantil. El Mundo El meu fill es toca. Què he de fer? Diaria ARA ¿Cómo hablar de sexo con nuestros hijos? Mysecondjobmama.com

Adiós

El tiempo se no echó encima y no nos dimos ni cuenta. Despedimos la actividad poniéndonos en círculo y expresando en una palabra y un gesto cómo nos sentíamos. Nos dimos unos cuantos abrazos comunitarios y agradecimos enormemente la experiencia. ¡Todo, muy bonito!

La verdad es que yo hubiera continuado, porque el taller me resultó muuuuy interesante. Espero que se hagan más de este tipo en las diferentes escuelas de El Prat porque, es cierto que, se nos enseña poco respecto a las necesidades emocionales de nuestros hijos e hijas.

Felicito a la Dirección y AMPA de la Escola Pepa Colomer por su gran iniciativa y agradezco que me hayan dejado utilizar las fotografías que realizaron de dicha actividad. Si queréis ver más imágenes, aquí las tenéis.

Despedida de todas las participantes de dicha formación para familias

Y ya para acabar os dejo algunas de las frases que se dijeron en el taller y que creo que merecen ser remarcadas:

En la primera infancia de nuestros retoños imperan las sensaciones, actúan desde su cuerpo, desde aquello que sienten y no desde el raciocinio. Imprescindible tenerlo en cuenta para no tomarnos sus rabietas como algo personal.

⇒ Debemos eliminar la palabra culpabilidad de nuestro vocabulario, las madres y padres somos responsables, pero no culpables.

Las rabietas son como el soufflé, suben y bajan.

Poner límites no es ser autoritario, es tener autoridad.

¡Esto es todo amigas! Si os ha gustado suscribiros a mi blog y/o compartid. Gracias

A %d blogueros les gusta esto: